Descenso al vicioso medio de los bancos

Serie “Bancos contra Pueblos: Los entresijos de una partida amañada” (Parte 4)

Photo : CC/Ramyo

Como leímos en The Economist de fines de 2006: «Después de tener un crecimiento anual del 3,2 % por persona desde el año 2000, la economía mundial está pasando en este momento por su mejor década de todos los tiempos. Si continúa a este ritmo, su crecimiento será mejor que el de los años 1960 y 1970, considerados idílicos. El capitalismo de mercado, el motor que impulsa el grueso de la economía mundial, parece cumplir bien con su función.» |1| Alan Greenspan.

El objetivo número 1 de los gobernantes: evitar un nuevo crash financiero y bancario que podría ser peor que el de septiembre de 2008 |2|

Cómo ya hemos visto en las anteriores partes de este trabajo, los grandes Bancos Centrales (BCE, Banco de Inglaterra, Reserva Federal de Estados Unidos, Banco Nacional de Suiza) prestan masivamente a los bancos con tipos de interés muy bajos con el fin de evitar quiebras. |3| Sin esta línea de crédito ilimitado, una gran parte de los bancos se encontraría en cesación de pagos. Pero también los grandes bancos privados se habrían derrumbado sin la intervención masiva de los Bancos Centrales y de los gobiernos. La enorme cantidad de préstamos concedidos por los Bancos Centrales a los bancos privados desde 2007 supera por lejos la suma de 20 billones de dólares (20.000.000.000.000 US$) Si nos limitamos a la Unión Europea, dentro de las ayudas otorgadas a los bancos por los poderes públicos no sólo encontramos los créditos ilimitados a tipos de interés muy bajos. Durante el período octubre 2008–diciembre 2011, se concedieron también garantías para, en caso de necesidad, asumir las deudas bancarias por un monto de 1,174 billones de euros (1.174.000.000.000 €), o sea, el 9,3 % del PIB de la UE |4| e inyecciones de capitales públicos en el capital de los bancos, en el seno de la UE, por 442.000 millones de euros (el 3,5 % del PIB de la UE). Y además hay que añadir:

La rebaja de la recaudación fiscal, ya que los bancos declaran pérdidas que les permiten evitar, durante varios años, el pago de impuestos aunque mediante esa práctica obtengan beneficios; |5|

La decisión de no ejercer ninguna represión real por los numerosos delitos financieros cometidos por los bancos y a pesar de los daños que sus actos hayan causado a la sociedad; |6|

El rechazo a tomar medidas coercitivas que impongan a las instituciones financieras una verdadera disciplina con el objetivo de evitar la reproducción de las crisis bancarias. |7|

Además, con respecto a la eurozona, los Estados y la Comisión Europea mantienen las disposiciones legales que dan al sector privado el monopolio del crédito destinado al sector público. Pero los bancos privados se financian principalmente desde 2008 mediante los poderes públicos (el BCE y los Bancos Centrales de los Estados miembros de la eurozona que constituyen el Eurosistema) con un tipo de interés extremadamente ventajoso (entre 0,75 % y 1 % en 2012). Con este dinero conceden préstamos a los países europeos de la periferia (España, Portugal, Italia, Grecia, Irlanda y a los países del este miembros de la eurozona) exigiéndoles tipos de interés exorbitantes (entre el 4,5 y el 10 %, y a veces más elevados). Esto es doblemente condenable desde el punto de vista jurídico: los bancos son culpables de un abuso de posición y de un enriquecimiento injustificado (ya que es abusivo por los tipos de interés usurarios aplicados). En la continuación de esta serie, en la parte 7, se analizarán otros delitos y crímenes de los cuales los bancos son responsables, y lo que implica la nulidad de las acreencias que éstos reclaman. Las personas y las sociedades responsables de esos delitos deben ser condenadas, según los casos, a fuertes multas, a trabajos de interés general, a una privación de libertad o a una prohibición del ejercicio de la profesión.

Sería ingenuo pensar que los bancos, beneficiándose de la generosidad de los poderes públicos, retornen a una gestión prudente de los fondos que pusieron a su disposición, tanto los Estados como el público que allí deposita su dinero. Este es uno de los puntos que trataremos en esta parte.

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Illustration : CC / URBAN ARTefakt

Las crisis forman parte del metabolismo del capitalismo

Una crisis en el sistema capitalista sirve, en cierta forma, para poner las cosas en su sitio: las burbujas especulativas estallan y el precio de los activos |8| se aproxima a su valor real; las empresas menos rentables quiebran y hay destrucción de capital. |9| Las crisis forman parte, en cierto sentido, del metabolismo del capitalismo.

Pero la intervención de los poderes públicos que dan curso a las demandas de los empresarios ha evitado, hasta ahora, «el saneamiento», la purga del sistema capitalista. Las víctimas correspondientes a la mayoría social se cuentan por decenas de millones, mientras que los responsables de la crisis no se plantean seriamente ningún verdadero reordenamiento, las quiebras de las grandes empresas son muy limitadas, los bancos no sanearon sus cuentas y ya se han formado o se están por formar nuevas burbujas especulativas.

La escasa cantidad de quiebras bancarias es atribuible a la ayuda aportada por el BCE y los gobiernos de la UE. Los Estados miembros consideraron que los bancos eran instituciones demasiado grandes para quebrar. En la UE, sólo se liquidaron 7 bancos, entre pequeños y medianos: cuatro daneses, un finlandés-luxemburgués, un irlandés y un británico. |10|

Si no se produce un vuelco radical favorable a la justicia social, la crisis se prolongará durante muchos años por diversas razones: el mantenimiento de una política gubernamental que favorece los intereses de las grandes empresas privadas y que ataca los derechos económicos y sociales de las poblaciones; |11| una demanda pública y privada insuficiente; burbujas especulativas persistentes; el mantenimiento en activo de empresas no rentables, incluso insolventes.

Por todo eso es importante comprender muy bien el papel de los bancos, abriendo sus libros de contabilidad, auditando los presupuestos de los poderes públicos que acuden en su ayuda, desvelando sus actividades, e identificando las razones que les impulsan a actuar de esa manera. A partir de este trabajo de análisis se llega a la conclusión de que es ilegítima la parte de deuda pública que resulta directa o indirectamente de la crisis bancaria y del rescate de los bancos privados. |12| Esa deuda no sirvió al interés general pero permitió a los bancos sacar el máximo provecho sin abandonar sus nefastas políticas. Esa deuda pública constituye el pretexto invocado por los gobiernos para menoscabar los derechos económicos, sociales y políticos de las poblaciones.

Otra conclusión se impone: los bancos deben ser considerados un servicio público de facto, precisamente, por su importancia y el efecto devastador que su gestión capitalista acarrea a la economía. El cometido de la banca (en el sentido de constituir un instrumento para permitir el ahorro y para conceder créditos) es demasiado serio para ser confiado a los banqueros privados, que, por definición, buscan el máximo beneficio para un puñado de grandes propietarios privados (el uno por ciento, como los ha denominado el movimiento Occupy Wall Street). Y visto que utiliza dinero público, que se beneficia de las garantías del Estado y que debe dar un servicio de base fundamental para la sociedad, la banca debe convertirse en un servicio público.

Y esto conduce a dos propuestas radicales: por una parte, obtener la anulación/repudio de la deuda pública ilegítima y lanzar una política de empréstito público que favorezca la justicia social, la mejora de las condiciones de vida, el restablecimiento de los grandes equilibrios ecológicos; y, por otra parte, socializar al sector bancario poniéndolo bajo control ciudadano, ya que debe estar sometido a las reglas de un servicio público, |13| y los ingresos que su actividad genere deben ser utilizados para el bien común. Otras medidas, como la supresión de las políticas de austeridad, son evidentemente indispensables. |14|

Un secreto de los bancos: la caza del «ROE» máximo

Cuando se comienza un análisis de los bancos privados, de su comportamiento como empresas capitalistas que son, de las motivaciones de sus dirigentes y de sus principales accionistas, es importante tener en cuenta la competición hacia el máximo rendimiento de los fondos propios para comprender cómo los grandes accionistas y los dirigentes conciben la función de un banco.

El concepto ROE (Return on Equity o rendimiento sobre fondos propios) constituye una clave para entender ese funcionamiento. Desde los años 1990 hasta la crisis que comenzó en 2007-2008, se observa una competición hacia un ROE máximo: era habitual el 15 % pero algunos bancos obtenían entre el 25 y el 30 %. En 2007, el ROE subía hasta el 15 % en la eurozona, el 17 % en el Reino Unido y el 19 % en Estados Unidos. |15| Tomemos, por ejemplo, dos grandes bancos de Estados Unidos: el Goldman Sachs y el Morgan Stanley (el quinto y el sexto, respectivamente, de ese país). Estos dos bancos alcanzaron un ROE del 30 % en 1999-2000, justo en el momento del estallido de la burbuja Internet y de la quiebra de Enron en 2001. Desde 2001 hasta 2004, los accionistas de ambos bancos se tuvieron que conformar con un ROE de entre el 12 y el 16 %. Gracias a la política de sostén indefectible a los bancos y al «gran negocio» desarrollada por la FED y por la administración Bush (con Henry Paulson, ex patrón de Goldman Sachs en el puesto de secretario del Tesoro), el ROE del Goldman Sachs alcanzó de nuevo la cumbre (el 30 %) en 2006-2007, el del Morgan Stanley llegaba a cerca del 25 % en 2006, antes de caer en 2007. Mientras que el Goldman Sachs recomendaba a sus clientes comprar productos estructurados subprime (los famosos CDO —Collateral Debt Obligations—), apostaba por su rebaja desde el año 2007, y como consecuencia su ROE alcanzó el 30 %, en plena crisis bancaria, mientras sus competidores, el Bear Stearn, el Merryll Lynch y el Lehman Brothers iniciaban el descenso a los infiernos. De hecho, esa política del Goldman Sachs fue objeto de una investigación por la SEC (Securities and Exchange Commission, el órgano de control de los bancos de Estados Unidos) y se le obligó a pagar una multa. Luego, en 2008, el ROE del Goldman Sachs cayó al 10 % y el del Morgan Stanley al 0 %. Pero en 2009 el del Goldman Sachs remontó al 20 % y el del Morgan Stanley al 10 % en 2010. Sin embargo, en 2011, el ROE de ambos bancos cayó al 5 %. |16|

Esquemáticamente, los fondos propios de un banco están constituidos por el capital aportado por los accionistas. |17| Hace 25 años, representaban cerca del 8 % del balance del banco. Tomemos por ejemplo un banco que tenía activos que habían alcanzado los 100.000 millones de euros (repartidos en créditos a familias y empresas, en títulos de deuda soberana, en obligaciones de empresas, en comisiones sobre fusiones de empresas o en las salidas a Bolsa, etc.), su capital equivaldría en esa época a 8.000 millones de euros.

Para llegar a un rendimiento sobre fondos propios (ROE) del 15 %, es necesario un beneficio neto de 1.200 millones de euros (o sea el 15 % de 8.000 millones). Obtener tal beneficio neto a partir de activos que se elevan a 100.000 millones de euros parece simple ya que representa el 1,2 % de la suma.

El aumento exponencial del balance de los bancos con el fin de aumentar el ROE

A partir de la mitad de la década de los noventa se desarrollaron muy rápidamente nuevos productos financieros: derivados de diferentes tipos, productos estructurados… Los grandes bancos quieren su cuota de mercado de ese sector en pleno desarrollo. Están convencidos de que si no se lanzan, serán superados y quizás absorbidos por sus competidores. El rendimiento de esos productos es relativamente bajo, en general de menos del 1 %. De pronto, un banco cuyos accionistas quieren que su ROE pase del 20 al 30 % se ve empujado a aumentar de manera exponencial su balance. En el ejemplo precedente, el balance del banco será, por lo tanto, multiplicado por tres en una decena de años para alcanzar los 300.000 millones, mientras que el capital propio no ha aumentado. Representa siempre 8.000 millones, o sea, el 2,66 % del balance. La financiación del crecimiento del balance pasa por el recurso al endeudamiento.

El efecto palanca

El banco en cuestión utilizó el efecto palanca que consiste en recurrir al endeudamiento para aumentar la rentabilidad de los capitales propios. |18| El efecto palanca es de 36 (las deudas representan 36 veces el capital propio). Como la competencia entre los grandes bancos en el mercado de derivados ha aumentado en el transcurso de los años, el rendimiento de esos productos ha bajado: en algunos casos no supera el 0,1 %. Para continuar obteniendo un ROE del 30 % se incita a los bancos a aumentar el volumen de sus activos, en particular en el dominio de los derivados, y a buscar la creación de productos estructurados con un mayor rendimiento, especialmente en el dominio de las subprime aunque, a partir de 2001, los tipos de interés y el rendimiento de derivados fueran a la baja. Pero legalmente, los bancos no pueden tener un capital propio inferior al 2,5 % de su balance (véase parte 6, el acuerdo Basilea 2). Por consiguiente, para obtener ingresos y mantener un ROE elevado, los bancos desarrollan lo que se llama «fuera de balance». Se crean sociedades no bancarias (y por lo tanto no reglamentadas ni controladas) especializadas en derivados. En 2007, el mercado de productos estructurados subprime se desplomaba, los bancos y sus sociedades especializadas tenían pérdidas, a veces superiores a su capital. Pero volvamos a “nuestro” banco, que utiliza un efecto palanca de 36 (deudas) por 1 (fondos propios). Si este banco registrase una pérdida que acarrease un descenso del 3 % del valor de sus activos, sus fondos propios serían engullidos. Y entonces o se declara en quiebra o es comprado por otro banco o por el Estado, o le pide al Estado un plan de recapitalización, o disimula sus pérdidas por un juego de escrituras contables en espera de días mejores en los que retornen los beneficios.

Estos diferentes y paradigmáticos casos sucedieron realmente. En Estados Unidos, al lado del Lehman Brothers (el 4º banco de inversiones) |19| y del Washington Mutual, 400 bancos pequeños y medianos quebraron a partir de 2007. En Bélgica, el Fortis, el principal banco del país, fue comprado por el BNP Paribas en 2008. Y aún en Estados Unidos, el Merrill Lynch fue comprado por el Bank of America y el Bear Stearn por el JP Morgan.

El caso del Northen Rock

En el Reino Unido, el Northen Rock fue en su origen un banco cooperativo, que en 1997 cambió sus estatutos, adoptando una estrategia agresiva en el ámbito inmobiliario. Entre 1997 y su caída en 2007, había tenido un crecimiento del 23 % anual y había conseguido convertirse en el 5º banco hipotecario británico, en el que el 90 % de los préstamos estaban concentrados en el sector inmobiliario. Para financiar su desarrollo, marginalizó como medio de financiación los depósitos de los clientes y comenzó a depender de los préstamos a corto plazo. Se arriesgó a fondo con el efecto palanca, que superó la proporción de 90 a 1. El 13 de septiembre de 2007, el Northen Rock pidió auxilio al Banco de Inglaterra, esto provocó el pánico entre sus clientes que se precipitaron a retirar sus depósitos. Pero no fue eso lo que ocasionó su caída, sino la decisión de los grandes acreedores privados de cerrar el grifo de su financiación día a día, lo que ya había condenado al Northen Rock varios meses antes de septiembre de 2007. Finalmente ese banco fue nacionalizado en 2008. |20|

El Deutsche Bank acusado de estafa por tres ex empleados

Un caso mucho menos conocido es el del Deutsche Bank (DB), el principal banco a escala mundial, de acuerdo con el volumen de su balance (véase más adelante). Es una perfecta ilustración de un caso paradigmático que consiste en esconder una pérdida con el fin de evitar una intervención de los poderes públicos y una fuga de los inversores que provocaría una caída brutal de las acciones. Los hechos pasaron en 2009. |21| Según tres antiguos empleados que denunciaron estos hechos en 2010-2011 ante la SEC, el Deutsche Bank habría escondido una pérdida de 12.000 millones de dólares producida en el mercado de derivados de Estados Unidos. Si el Deutsche Bank hubiera asentado esta pérdida en su balance de 2009, su capital se habría reducido en un 25 %, lo que habría exigido un pedido de rescate (bail out) a las autoridades alemanas (que en esa época exigían a los bancos alemanes que su capital representara el 8 % de sus activos). En lugar de reconocer la pérdida, llevó a cabo una gran campaña de comunicación para hacer remontar el valor de sus acciones en la Bolsa. Anunció un beneficio (antes de impuestos) de 1.800 millones de euros para el primer trimestre de 2009. Los tres empleados denunciaron los hechos sin haberse consultado previamente. Eric Ben-Artzi era risk manager en el DB y fue despedido tres días después de haber denunciado el engaño a la SEC. Ben-Artzi comenzó un proceso contra el DB por despido improcedente. El segundo denunciante, Mattew Simpson, abandonó el DB por voluntad propia con una indemnización de 900.000 dólares. El tercer acusador prefiere permanecer en el anonimato. La SEC se sintió muy molesta con este asunto, ya que Robert Khuzami, uno de sus principales responsables actuales, era consejero general en Estados Unidos del Deutsche Bank entre 2004 y 2009, o sea, en el momento de los hechos. En cuanto a Dick Walter, quien es ahora consejero general en Estados Unidos del Deutsche Bank, en aquella época ocupaba el puesto que en la actualidad ocupa Robert Khuzami. Lo que prueba que no hay que centrarse solamente en la influencia —bien real— del Goldman Sachs. El Deutsche Bank y otros grandes bancos tienen un papel determinante sobre las decisiones de los gobiernos y autoridades de control, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Evolución del balance y de las actividades de los bancos desde los años 1990

En el caso teórico descrito más arriba, se afirma que el volumen de los balances de los bancos, teniendo en cuenta tanto el pasivo (las deudas) como el activo (los bienes y los productos bancarios que generan ingresos) aumentó fuertemente entre los años 1990 y el estallido de la crisis en 2007-2008. Según el FMI, |22| los activos bancarios mundiales tuvieron un aumento de cerca del 140 % entre 2002 y 2007, pasando de 40 a 97 billones de dólares (de 40