Operación Libia: el reconocimiento del gobierno de oposición es un pretexto para la intervención militar

Se acerca rápidamente el octavo aniversario de la invasión anglo-estadounidense de Iraq en 2001.

Muchos preguntan, ¿se ha aprendido algo?

Altos responsables de política exterior en EE.UU. y la Unión Europea han ciertamente “aprendido algunas lecciones”, pero no aquellas que gozan de alta estima en la mayoría de los estadounidenses y europeos.

Hablando dentro del contexto del derecho internacional, los dirigentes de EE.UU. y de la UE han aprendido a “no dejar rastros” efectivamente. Esos dirigentes han aprendido de los diversos intentos e iniciativas internacionales por llevar ante la justicia a George W. Bush Jr., Tony Blair, Richard Cheney, Donald Rumsfeld, y sus co-conspiradores por haber iniciado una guerra internacionalmente ilegal contra Iraq.

Los dirigentes de EE.UU. y la UE están acumulando los fundamentos legales para justificar la implementación de sus planes de guerra contra la Jamahiriya Árabe Libia.

  

El Consejo de Hipocresía del Golfo

El Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) es una organización formada por los petro-emiratos/reinos de Kuwait, Bahréin, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Omán, y Arabia Saudí. Han traicionado a Palestina, trabajaron contra Iraq, dieron la espalda al Líbano, y ahora conspiran contra Libia junto con Washington y Bruselas.

En un acto flagrante de hipocresía, los dirigentes de esos emiratos y reinos han anunciado que el régimen de Gadafi es “ilegítimo”. Forbes dijo lo siguiente sobre el anuncio de GCC:

“Las naciones del Golfo, incluidos Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (UAE) han retirado todo tipo de apoyo para Muamar al-Gadafi al declarar “ilegítimo” su régimen…” [1] Arabia Saudí, Qatar, Bahréin, Omán, los U.A.E., y Kuwait han retirado su reconocimiento del régimen de Gadafi como gobierno legal de Libia.

Además, el GCC anunció lo siguiente: “Sobre la situación en Libia, el Consejo denunció los crímenes cometidos contra civiles mediante el uso de munición de guerra y armas pesadas y el reclutamiento de mercenarios, la matanza de una gran cantidad de víctimas inocentes y la constitución de flagrantes violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional”. [2]

Lo que impresiona en estas declaraciones y en el comunicado de los petro-emiratos y reinos de que el gobierno de Gadafi no es el gobierno legal de Libia es su extrema hipocresía. Esas condenas son expresadas por los mismos dirigentes que utilizan la violencia y el asesinato contra sus propias poblaciones. Son también los mismos dirigentes árabes que utilizan mercenarios y violan ellos mismos abierta y continuamente los derechos humanos y las leyes humanitarias internacionales.

Arabia Saudí, Omán, Kuwait, y Bahréin utilizaron todos recientemente violencia contra manifestantes civiles pacíficos, en muchos casos gente que pedía derechos humanos básicos como ser igualdad o reconocimiento legal. En Bahréin, tanques dispararon contra manifestantes bahreiníes en la Plaza Perla, algo que la mayoría de los medios dominantes tratan de ocultar. Además, el GCC también demanda irónicamente que se establezca una zona de “no-vuelo” sobre Libia para proteger a la población civil: “El Consejo de Cooperación del Golfo demanda que el Consejo de Seguridad de la ONU tome todas las medidas necesarias para proteger a los civiles, incluida la imposición de una zona de “no-vuelo”. [3]

Esos dirigentes autocráticos se encuentran entre los mayores hipócritas. No están en posición, ellos mismos, de hablar sobre la base de ninguna forma de legitimidad. Tampoco ninguno de esos autócratas es elegido. Según los mismos principios que pretenden apoyar, deberían pedir a la ONU que interviniera también en sus Estados. Hay que considerar que también encabezaron el movimiento para suspender a Libia de la Liga Árabe en El Cairo. Esos dirigentes también han presionado a la Liga Árabe para que apoye cualquier confrontación contra Libia en la forma de zonas de exclusión aérea. [4]

Qatar orwelliano

En otro caso icónico, Doha ha aprobado una así llamada “ley de libertad de los medios”. Como las leyes de libertad de los medios de Israel, la ley efectivamente restringe las libertades de los medios utilizando una lógica y un doble lenguaje orwellianos. The Peninsula, periódico en ingles qatarí, ha señalado:

“Una nueva ley mediática [en Qatar] está siendo preparada cuyo borrador preliminar sugiere que los periodistas tendrán libertad de escribir sobre temas, con la excepción de los que tienen que ver con la seguridad nacional y países amigos”. [5]

Lo que significa la ley qatarí es una restricción de la libertad de prensa. La ley qatarí denota que los periodistas tienen libertad para informar sobre cualquier cosa “con la excepción” de temas relacionados con aliados políticos y amigos o temas de seguridad nacional de Qatar. Los “países amigos” incluirían a Bahréin y Omán, lo que explicaría por qué la red Al-Jazeera apenas cubre las protestas en esos países y hace caso omiso del asesinato de manifestantes pacíficos a manos de los militares bahreiníes y mercenarios extranjeros bajo las órdenes de los Al-Khalifa.

The Peninsula informa además:

“Algunos periodistas qataríes ven la iniciativa como una estratagema para retornar ‘en un nuevo avatar’ al desbandado ministerio de información que impuso la censura de prensa hasta 1995.

“Es demasiado conocido el papel que el ministerio de información y cultura tuvo en el pasado (una referencia a la censura de los medios), “dijo Abudulla Al Athbah, destacado escritor y columnista qatarí.” [6]

Esta ley qatarí también encarna la política e intereses que regulan la red Al-Jazeera. Si supuestamente los “Estados amigos” no deben ser criticados, significa que Libia es “un Estado inamistoso”. Esto dice en sí que los medios pueden ser utilizados como arma. Vale la pena señalar que Hillary Clinton se ha pronunciado en apoyo a Al-Jazeera. [7]

Reconocimiento legal de la oposición libia

Funcionarios de EE.UU. y de la UE trabajan para crear más que un pretexto para un conflicto con Trípoli, también están creando un manto legal para prevenir su futuro enjuiciamiento. Mientras los dirigentes del GCC declararon que el gobierno del coronel Gadafi no es legítimo, Francia anunció su reconocimiento legal de la oposición en Libia basada en Bengasi. Forbes informó: “La iniciativa tiene lugar mientras numerosas naciones occidentales han subido el tono de su retórica, al reconocer oficialmente Francia el consejo gobernante rebelde, e impulsa conversaciones sobre una zona de no-vuelo en el Consejo de Seguridad de la ONU y en la OTAN.” [8]

La iniciativa francesa es también una demostración de más conducta hipócrita, porque Francia ofreció ayuda a la dictadura en Túnez para aplastar a los manifestantes tunecinos. [9] La Unión Europea en su conjunto también ha otorgado su reconocimiento de facto a la dirigencia en Bengasi, calificándola de “interlocutor político”. [10] Deutsche Presse-Agentur (Agencia de Prensa Alemana) ha informado que la UE declaró que “ya no está dispuesta a negociar con el líder libio Muamar Gadafi y que en su lugar mantendrá conversaciones con sus oponentes, basados en la ciudad oriental de Bengasi”. [11] La Liga Árabe actuó de la misma manera, retirando su reconocimiento legal del régimen de Gadafi. [12]

Nada de esto es por coincidencia. Esas acciones forman parte de un esfuerzo coordinado a escala internacional. Washington dirige estos esfuerzos entre bambalinas. El gobierno de EE.UU. trata deliberadamente de mantenerse a la sombra a fin de desviar la atención.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, declaró que se va a reunir con la oposición libia. [13] En una declaración de mal agüero, mientras visitaba Chile, Clinton dijo a los periodistas: “Estamos en contacto directo con miembros de la oposición, aquí en EE.UU., en Libia, en otros países, y trabajamos con ellos para determinar qué ayuda [del gobierno de EE.UU.] podrán utilizar efectivamente [14]

El reconocimiento del Consejo de Transición pretende justificar la intervención extranjera

Como la democracia, el derecho internacional es un simple problema de conveniencia e intereses para EE.UU. y las principales potencias de la UE. Aunque se pueda cuestionar moralmente la legitimidad del régimen de Gadafi, es algo diferente según los términos del derecho internacional. [15] Según el derecho internacional, el régimen del coronel Gadafi es el representante legal y el gobierno de Libia. Encabezados por París, lo que están haciendo ahora EE.UU. y la UE, así como sus aliados del GCC, es tomar pasos para eliminar los derechos internacionalmente garantizados del régimen en Trípoli al otorgar reconocimiento legal a la oposición.

El objetivo de otorgar reconocimiento oficial a la oposición basada en Bengasi podría ser utilizado de diversas maneras por EE.UU. y sus aliados de la UE. La acción forma parte de una estrategia para balcanizar Libia. También provee lo que EE.UU. y la UE podrían indudablemente utilizar como cobertura legal para una intervención militar.

Hay que escuchar al presidente francés, Nicolas Sarkozy, para comprender el significado de todo esto. Sarkozy ha declarado repetidamente que los factores que justificarían una intervención militar serían: una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU autorizando el uso de la fuerza, una amplia coalición que incluya a los árabes, y el consentimiento del “gobierno legal de Libia”, [16] Es el guardián o habilitador.

¿Cuál es el gobierno legal de Libia según Francia? Para París la oposición libia en Bengasi, el así llamado Consejo de Transición, es el gobierno legal de Libia. No es ningún secreto que los dirigentes de la oposición libia quieren que se establezcan “zonas de no-vuelo”. [17] Por lo tanto, EE.UU., la UE, y la OTAN intentarán presentar un argumento legal para su intervención diciendo que los representantes legales internacionales de Libia pidieron la intervención, y utilizarán un pretexto humanitario.

Los dirigentes de la oposición libia quieren intervención

Hay que dejar en claro que la realidad de la situación es que “zonas de exclusión aérea” equivaldrían a nada menos que una guerra de intervención militar, lo que también significa que se requieren soldados en suelo libio. Los dirigentes de la oposición libia también han solicitado ayuda militar. Lo que sigue es un pasaje sobre la posición de la oposición libia en Bengasi:

“Necesitamos más que diplomacia. Necesitamos una zona de no-vuelo, pero necesitamos más que eso,” pidió Iman Buhaighis, una portavoz del Consejo Provisional Nacional de Transición, el autoproclamado gobierno alternativo, en la segunda ciudad [por su tamaño] de Libia. [18]

Los dirigentes de la oposición han estado emitiendo deliberadamente señales incoherentes. Algunos afirman que se oponen a la intervención militar, pero es falaz. Hay que señalar que mientras los dirigentes libios de la oposición en Bengasi piden intervención, la mayoría de los libios a ambos lados se oponen a la intervención de EE.UU. y de la OTAN.

Para derrotar a los militares libios, que siguen estando bajo el comando del régimen de Gadafi, las fuerzas de la oposición necesitan la intervención militar y armas extranjeras. The Globe and Mail dijo lo siguiente al respecto:

“Incluso Mustafa Abdul Jalil, líder del consejo transicional rebelde, acepta que los rebeldes no pueden ganar con medios militares: “Todos debieran saber que no hay un equilibrio entre nuestras capacidades y las de Muamar Gadafi”, dijo el ex ministro de justicia quien desertó al principio de la rebelión. [19]

EE.UU., la UE, y la OTAN podrán tratar de mantener simplemente un equilibrio del poder entre ambas partes, como EE.UU. y sus aliados lo hicieron con Irán e Iraq, durante la Guerra Iraq-Irán. Podrían hacerlo a fin de reforzar sus argumentos a favor de una intervención militar. Incluso podrán contemplar mientras las fuerzas de la oposición son derrotadas y luego imponer un régimen de sanciones y de fuertes castigos contra Libia. O podrán esperar hasta que las fuerzas opositoras hayan sido casi completamente eliminadas y entonces intervenir mediante una campaña aérea en gran escala.

Hacia los oasis de Libia: Otra aventura imperial en gestación

Detrás de la cortina de humo de la así llamada diplomacia, EE.UU. hace que sus aliados de la UE dirijan el ataque en lo internacional, debido a su imagen como agresor internacional. Lo que realmente está en juego es una operación de cambio de régimen. En boca de un diplomático europeo anónimo citado por Associated Press (AP): “Estamos hablando de intervención militar para librarnos de un gobierno [en Libia] y colocar a otro en su lugar [y] sólo tiene que ver con eso.” [20]

No se trata realmente de democracia. Un gobierno no elegido será reemplazado por otro gobierno no elegido, que también está formado por personajes del régimen que han desertado. También vale la pena señalar que uno de los temas de conversación cruciales de la Unión Europea para Libia posterior al conflicto es la mayor cooperación entre Trípoli y Bruselas. Dicho simplemente, el objetivo de EE.UU. y de la UE es transformar a Libia en una colonia contemporánea.

Lo que tiene lugar es una repetición de Iraq y de Yugoslavia. Esta vez, sin embargo, el gobierno de EE.UU. y sus aliados de la UE no sólo están creando un pretexto humanitario para la confrontación, sino también un manto legal más inteligente para no ser acusados de violación de leyes internacionales como en el caso de George W. Bush Jr. y de Tony Blair. Washington y Bruselas han avivado el fuego en Libia y quieren que el país se resquebraje mediante la guerra civil, y utilizan una campaña de desinformación mediática sofisticada. Son en sí crímenes que también serán sacados a la luz tarde o temprano.

………….

Mahdi Darius Nazemroaya se especializa en Medio Oriente y Asia Central. Es asociado investigador del Centre for Research on Globalization (CRG).
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

NOTAS

[1] Agustino Fontevecchia, “Saudi Arabia, UAE Call Gadhafi’s Regime ‘Illegitimate,’” Forbes, 11 de marzo de 2011.
[2] Ibíd.
[3] Wissam Keyrouz, “Gulf states back Libya no-fly zone,” Agence-France Presse (AFP), 8 de marzo de 2011.
[4] Press Trust of India, “Gaddafi’s forces set for Benghazi, AL backs ‘no-fly’ zone, 13 de marzo de 2011.
[5] The Peninsula, “Draft law promises freedom to media,” 10 de marzo de 2011.
[6] Ibíd.
[7] Michael Corcoran and Stephen Maher, “Al-Jazeera, as endorsed by Hillary Clinton,” The Guardian (Reino Unido), 10 de marzo de 2011.
[8] Fontevecchia, “Saudi Arabia, UAE,” Op. cit.
[9] Kim Willsher, “French minister defends offer of security forces to Tunisia,” The Guardian (Reino Unido), 18 de enero de 2011.
[10] Joshua Chaffin and Roula Khalaf, “Arab League prepares to back no-fly zone,” Financial Times, 11 de marzo de 2011.
[11] Deutsche Presse-Agentur (DPA)/German Press Agency, “EU ditches Gaddafi for opposition,” 11 de marzo de 2011.
[12] Tim Pearce ed., “Libya ‘crimes’ strip it of legitimacy – Arab League,” Reuters, 12 de marzo de 2011.
[13] Reuters, “Clinton to meet Libya opposition, warns of next steps,” 10 de marzo de 2011.
[14] Ibíd.
[15] Esto no quiere decir que las leyes sean legítimas, porque en muchos casos las leyes son creadas para proteger y arraigar las bases del poder, sus privilegios, y su legitimidad. Lo que hay que considerar en este caso es la aplicación de la ley y la falta de principios consecuentes.
[16] Nicolas Sarkozy, Conseil européen extraordinaire sur la situation en Libye et en Méditerranée (Extraordinary European Council on the situation in Libya and the Mediterranean) (Press Conference, Brussels, Belgium: 11 de marzo de 2011):
<http://www.elysee.fr/president/les-actualites/conferences-de-presse/2011/conseil-europeen-extraordinaire-sur-la-situation.10882.html>.
[17] Paul Koring, “Obama rules out Libyan air strikes,” The Globe and Mail, 11 de marzo de 2011.
[18] Ibíd.
[19] Ibíd.
[20] Raf Caset et al., “Ahead of summit, European Union downplays likelihood of no-fly zone over Libya,” Associated Press (AP), 9 de marzo de 2011.



Articles Par : Mahdi Darius Nazemroaya

A propos :

An award-winning author and geopolitical analyst, Mahdi Darius Nazemroaya is the author of The Globalization of NATO (Clarity Press) and a forthcoming book The War on Libya and the Re-Colonization of Africa. He has also contributed to several other books ranging from cultural critique to international relations. He is a Sociologist and Research Associate at the Centre for Research on Globalization (CRG), a contributor at the Strategic Culture Foundation (SCF), Moscow, and a member of the Scientific Committee of Geopolitica, Italy.

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